Los mal llamados

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Los mal llamados “Valores Santander”

Áreas de práctica: Litigación bancaria

lavanguardia.com

Autor/es: Jordi Ruiz de Villa

La acepción normal del término corralito se refiere a una especie de pequeña jaula acolchada y cerrada con una red, cuya estructura puede ser de caños o de madera. Dentro de ese espacio se coloca al bebé para que descanse o juegue de manera segura, ya que no le es posible salir de allí sin ayuda. En Argentina, el periodista económico Antonio Laje le dio un nuevo significado en el año 2001, cuando tenía una columna económica en el programa de Daniel Hadad. A partir de entonces se denominó "corralito" a la restricción de la libre disposición de dinero en efectivo de plazos fijos, cuentas corrientes y cajas de ahorros impuesta por el gobierno de Fernando de la Rúa en el mes de diciembre de 2001.

En España, este término ha sido también utilizado relacionándolo con las acciones preferentes, inversiones complejas que se vendieron a inversores minoristas como depósitos cuando en realidad era productos perpetuos, ilíquidos y de alto riesgo. Otro caso similar es el de los mal denominados "Valores Santander", vendidos como un depósito con una atractiva rentabilidad del 7,5% el primer año y Euribor + 2,75 en los cuatro siguientes. En realidad, se trataba de una venta de acciones del propio banco, a un máximo de cinco años, no al precio de cotización en el momento de la venta, sino a un precio prefijado de 16,5 € por acción (tan alto que hacía muy improbable que los inversores recuperaran su capital).

El gancho del 7,5% de rentabilidad inicial atrajo a decenas de miles de inversores conservadores, que creían estar depositando sus ahorros de forma segura y con una alta rentabilidad. Muchos de ellos reservaron los productos con la información verbal de los asesores de su oficina bancaria, sin que tuvieran acceso al folleto -que se depositó el 19 de Septiembre-. Sólo así se explica que en únicamente catorce días (entre el 20 de Septiembre y el 2 de Octubre de 2007) se consiguieran colocar 7.000 millones de euros, suma enorme si se piensa en términos de una ampliación de capital de una entidad financiera en un contexto normal, y astronómica si se piensa en el contexto de crisis financiera que ya entonces existía.

En efecto, la colocación se instrumentó como unos bonos que, si se producía una OPA sobre ABN AMRO, se convertirían necesariamente en acciones con unas ventanas de salida voluntarias y una ventana de salida obligatoria (el 4 de Octubre de 2012) a 16,5 € la acción. Este escenario, que en el mejor de los casos había sido presentado por los asesores de las oficinas bancarias como "posible", era más bien una realidad, ya que la colocación se inició el 3 de octubre de 2007 y tan sólo dos días más tarde -el 5 de Octubre- se publicaba en la CNMV el hecho relevante de la aceptación inicial de la compra, con la consecuente conversión de los bonos necesariamente en acciones.

De este modo, los depositantes quedaron atrapados en un corralito del que sólo podían salir convirtiendo sus depósitos en acciones, asumiendo en tal caso cuantiosas pérdidas. En la actualidad estas pérdidas se estiman en alrededor de un 67%, siendo el próximo 4 de Octubre la fecha de conversión obligatoria. O mayor, si se tiene en cuenta que las decisiones que adopta el banco (en materia de dividendos, por ejemplo) pueden influir negativamente en ese valor.

No hay que olvidar que antes de la colocación del corralito del Santander la crisis de las hipotecas subprime ya se había cobrado numerosas víctimas: la intervención de Bear Sterns en 16 de Marzo de 2007 o la quiebra de NewCentury el 2 de Abril de 2007, por ejemplo. Recordemos también que el 14 de julio de 2007 la Reserva Federal y el Departamento del Tesoro americanos ya anunciaban medidas billonarias para intentar salvar el sistema financiero estadounidense, y que BNP Paribas anunció el 9 de Agosto de 2007 la suspensión de la valoración de tres fondos afectados por las hipotecas subprime. Y, un poco más adelante, el 6 de Septiembre de 2007, tuvo lugar la nacionalización de Freddie Mac y Fanni Mae, con una inyección de 29.000 millones de dólares.

En este contexto, claramente desfavorable, se comercializó este nuevo corralito, los "Valores Santander". Y ahora, cinco años después, varios cientos de afectados se están agrupando en el que será uno de los mayores procesos civiles o criminales del año.

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