Rato gets air in the case Bankia thanks to the imputation of MAFO, Segura and Restoy (in Spanish)

15/02/2017

Practice areas: Bank Litigation

Authors: Jordi Ruiz de Villa

The article that follows is written in Spanish: El gran beneficiado de la imputación de Miguel Ángel Fernández Ordóñez, Julio Segura y Fernando Restoy en el caso Bankia puede ser… Rodrigo Rato. Parece un disparate, pero no lo es. La defensa del presidente de Bankia cuando se constituyó y salió a bolsa se ha basado precisamente en que la responsabilidad de la operación no fue suya, sino que correspondió al Gobierno de Zapatero y a los supervisores, el Banco de España (BdE) y la CNMV, que le forzaron a tomar las decisiones que condujeron al desastre. Si los jueces consideran que efectivamente fue así, el exvicepresidente del Gobierno podría eludir la condena e incluso evitar sentarse en el banquillo.

Esta teoría circula por los mentideros financieros y judiciales, e incluso se ha pronunciado sobre ella el abogado de la Confederación Sindical de Crédito (CIC), Andrés Herzog, quien ejerce como acusación popular en el caso Bankia. A su juicio, existe “la opción de que los acusados salieran libres, con el argumento de que el Banco de España lo conocía todo y lo autorizó, cosa que por otro lado fue cierta”.

Cuando Rato declaró por primera vez en 2012, al inicio del procedimiento después de que Bankia recibiera el mayor rescate con dinero público de la historia, descargó su responsabilidad tanto en el BdE como en el Gobierno. Al primero le achacó forzar la fusión de las siete cajas de ahorros que dio origen al grupo BFA-Bankia, pese a que él se resistió a integrar a la valenciana Bancaja (la que estaba en peor situación y la de mayor tamaño, a la que culpó posteriormente del fracaso de la fusión).

Al Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero lo responsabilizó de “obligar” a Bankia a salir a bolsa antes de tiempo. No obstante, no descargó en nadie la presunta falsedad de las cuentas, que él siempre ha negado (no volvió a declarar tras los informes de los peritos de diciembre de 2014 que desvelaron esa falsedad).

La culpa, del Banco de España y del Gobierno

Por tanto, si la Audiencia Nacional concluye tras interrogar a la cúpula del supervisor que, tal como demuestran los correos del inspector Casaus, el Banco de España era consciente de la inviabilidad de Bankia y, aun así, forzó a Rato a la fusión de las cajas y alentó la posterior salida a bolsa —o al menos no se opuso a ella—, el exgerente del FMI encontrará un respaldo muy importante para sus tesis, lo que a la postre podría librarle de la condena e incluso de la acusación.

Jordi Ruiz de Villa, socio del bufete Jausas y representante de una de las acusaciones particulares, considera que eso “es una cortina de humo, porque el que no debería haber engañado es él. El engaño fue autorizado y consentido por el BdE, pero no promovido por él, y en todo caso Rato podía haberse negado a salir a bolsa. El BdE será cooperador necesario, habrá quebrantado la legítima confianza en un servicio público de supervisión y habrá infringido las normas de la institución, pero eso no descarga a Rato jurídicamente”.

Los múltiples frentes judiciales de Rato

Herzog también da la vuelta al argumento de defensa del político. A su juicio, el verdadero peligro habría sido que no se imputara a MAFO y demás altos cargos, porque los acusados habrían podido echarles la culpa y estos, al no estar imputados, no podrían haber sido acusados de nada. La decisión de ayer de la sección tercera de la Audiencia evita esta posibilidad y permite sentarlos en el banquillo, pero, en su opinión, no debe abrir la puerta a que los responsables de la entidad se libren, sino que deberían ser condenados todos: gestores y supervisores.

Pero aun en el mejor escenario posible para Rato en el caso Bankia, tiene muy complicado eludir las condenas por las múltiples causas que tiene abiertas. Para empezar, el juicio de las tarjetas ‘black’ ha quedado visto para sentencia con una petición del fiscal de cuatro años y medio de prisión. Además, está el llamado caso Rato, por su presunto enriquecimiento ilícito y delitos fiscales a raíz de las supuestas comisiones que se llevó a cambio de campañas publicitarias cuando presidía Bankia, un procedimiento que todavía está en fase de instrucción y del que se han abierto varias piezas separadas.