L’assessoria interna de l’empresa assumeix cada vegada més treball legal

06/06/2017

Àrees de pràctica: Alimentari, Competència, Distribució i franquícies, Dret administratiu, Dret laboral, Dret mercantil, Empresa familiar, Fiscalitat, Fusions i adquisicions, Gestió de conflictes, Immobiliari i urbanisme, Life Sciences, Litigació bancària, Propietat intel·lectual i industrial, Reestructuracions i insolvències, Tecnologies de la informació i la comunicació

Autors: Agustín Bou

Expansión

El següent article està escrit en castellà: Las asesorías jurídicas de las empresas están recentralizando servicios. Se trata de un nuevo escenario que se está consolidando tras la salida de la crisis y que ambas partes, empresas y despachos, reconocen, aunque en grado diferente. Las empresas aseguran que ya asumen más del 90% del trabajo legal y sólo contratan a despachos para asuntos muy concretos y especializados fuera de su negocio fundamental y para pedirles opinión ante decisiones críticas. Los bufetes, en cambio, admiten que la contratación de las empresas cae, pero sólo en cerca de un 20%, y en asuntos de poco valor añadido.

La salida de la crisis no está devolviendo al sector de los servicios profesionales a los estándares de hace una década. Pedro Rodríguez Rodero, socio director de Ontier, sintetiza la situación: las empresas quieren cada vez más por menos.

De hecho, fuentes de asociaciones de abogados internos trasladan que “ya sólo se externalizan conflictos especiales de arbitraje internacional. Los despachos han reducido su tamaño y los precios han bajado, los de los socios casi a la mitad respecto a hace cinco o seis años. De cerca de 500 euros a la hora a unos 250 euros”, explican como orientación, aunque concretan que “los contratos son globales, no por horas”. A su juicio, los bufetes “no ofrecen valor añadido, lo que no justifica el precio”.

Las mismas fuentes señalan que los despachos “no tienen conocimiento sobre el negocio y sólo se les contrata para temas muy concretos o como ayuda en brainstormings, se están reconvirtiendo en consultores”. Así, “más del 90% de los temas se llevan dentro”, para lo que el abogado interno desarrolla herramientas innovadoras. Es el caso de empresas de energía, construcción o tecnológicas.

Agustín Bou, presidente de Jausas, constata que “hay una recentralización de servicios. De valor añadido, poco; recurrente, de cerca del 20%. Los precios han bajado mucho, pero sólo compensa si lo hace un despacho de primer nivel, muy eficaz. Los in house son más sofisticados. Compraventas y litigios complejos, se externalizan; el resto, no. En la crisis, se externalizaba para reducir la parte visible del presupuesto. Ahora el in house, que tiene más presupuesto, prefiere llevarlo él, es más eficiente”, explica.

Los trabajos que sí contratan plantean nuevos desafíos, explica Bou: “Hoy los clientes esperan saber en tiempo real lo que estás haciendo y lo que les está costando. Quieren conocer toda la documentación, conversaciones con otros abogados sobre posibles acuerdos, lo que puede estar sujeto a secreto profesional”.

Antonio Pedrajas, socio director de Abdón Pedrajas & Molero, reconoce que “existe una tendencia en las grandes empresas a la internalización, por ejemplo, en laboral, de actos administrativos previos a la vía judicial, inspecciones de trabajo, elecciones a representantes de los trabajadores o redacción de documentos. Se busca optimizar los costes”. No obstante, alerta, “si las empresas no tienen perfiles técnicos, esta tendencia puede ser arriesgada, puesto que la estrategia de un proceso judicial se determina antes de su inicio. Para un abogado de empresa, la defensa de un despido disciplinario se complica si no ha participado en la carta de despido, al no ser imputables en sede judicial hechos distintos”.

ONTIER “Nos encontramos en un nuevo escenario en que tras la salida de la crisis, las empresas siguen pidiendo de manera creciente más servicios por precios más bajos. La cuestión es que ahora también exigen de forma creciente que los despachos generen valor”, advierte Pedro Rodríguez Rodero, socio director.

HOGAN LOVELLS “Hasta hace poco, los bufetes tenían el control en la relación con las empresas, pero ahora los clientes controlan la relación. Hay muchas alternativas en todos los sectores y precios bajos y pueden cambiar de despacho y hacer el trabajo internamente”, explica Lucas Osorio, socio director.

JAUSAS “Hay una recentralización de servicios, de cerca del 20%. De valor añadido, poco. Pasada la crisis, el ‘in house’, que tiene más presupuesto, prefiere llevar los temas internamente, es más eficiente. Los precios han bajado mucho, pero sólo compensa si lo hace un despacho muy eficaz”, cuenta Agustín Bou, presidente.

ABDÓN PEDRAJAS & MOLERO “Existe una tendencia en las grandes empresas a internalizar funciones que realizaban abogados externos para optimizar costes. Si las empresas no tienen perfiles suficientemente técnicos, esta tendencia puede ser arriesgada”, alerta Antonio Pedrajas, socio director.